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Bangalore: Cada vez más atractiva

Traducción del artículo Bangalore: Hot and Hotter,
International Herald Tribune, 9 junio 2005,
por Thomas L. Friedman

BANGALORE, India

Cada vez que viajo a la India, los indios me piden que compare a su país con China. Últimamente, mis respuestas han sido así: Si la India y China fueran autopistas, la autopista china tendría seis carriles, estaría perfectamente asfaltada, pero tendría un gran rompemuelle a la distancia cuyo letrero diría: "Reforma política: ¿Cómo hacemos para pasar del Comunismo a una sociedad más abierta?". Cuando 1.3 mil millones de personas que viajan a velocidad se topan con un rompemuelle, puede suceder una de dos cosas: El auto vuela por los aires, cae de golpe, todas las partes se mantienen intactas y el auto sigue su camino - o, el auto vuela por los aires, cae de golpe y todas las llantas se desarman. Cuál de ellas será el caso de China; no lo sé.

La India, por contraste, es como una autopista llena de baches, sin aceras y con la mitad de sus postes de luz malogrados. Pero a la distancia, el camino parece alisarse, y si eso pasa, este país será una dínamo. La pregunta es: ¿Ese camino más liso que se ve a la distancia es un espejismo o la realidad?

A primera vista, volviendo al tema de Bangalore, el Silicon Valley de la India, ese camino más liso parece un espejismo. La infraestructura aquí aún es un completo desastre; pero las apariencias engañan. Debajo del desastre, Bangalore está entrando a una nueva fase de maduración como el centro tecnológico que es, comenzando a producir sus propios productos de tecnología avanzada, investigación, empresas de capital-riesgo y principiantes.

"Aquí se está iniciando la creación del ecosistema para la innovación", dijo Nandan Nilekani, presidente ejecutivo de Infosys. Por varios años ya, cuando los capitalistas de riesgo financiaban empresas en los Estados Unidos, insistían en que la investigación y el desarrollo de los productos se realizaran en la India. Pero ahora, y más enfáticamente, las empresas occidentales aparecerán con una nueva idea y luego le dirán a Infosys, Wipro o Tata, las primeras empresas tecnológicas de la India, que investiguen, desarrollen y produzcan todo.

Tal como señaló un ejecutivo de Wipro, "Pasas de solucionar mi problema a servir a mi empresa a conocer a mi empresa a ser mi empresa". A las empresas occidentales sólo les quedará la "ideación", el concepto y diseño originales de un producto de bandera (que es bastante), y después las ventas y el marketing.

"Estamos pasando de un modelo de trabajo a destajo a uno en el que todo el producto y toda la corriente de innovación se hace en empresas locales", agregó Nilekani. Todo esto significa que la innovación se dará de una forma más rápida y económica, con una colaboración mucho más global.

La prueba de que Bangalore es cada vez más atractiva es que los expertos en tecnología extranjeros -no indios- están viniendo a trabajar acá. P. Anandan, un indio-estadounidense que trabajó durante 28 años para Microsoft en Redmond, Washington, acaba de inaugurar el cuarto centro de investigación de Microsoft en Bangalore, siguiendo a los centros de Redmond; Cambridge; Inglaterra; y Beijing.

"Tengo dos empleados extranjeros trabajando para mí aquí, un japonés y un estadounidense, y ellos podrían trabajar en cualquier lugar del mundo", comentó Anandan.

Mencionó además que cuando se graduó de ingeniero en la India hace 28 años, toda la competencia se centraba en conseguir un empleo en el extranjero. Ahora la competencia más feroz se trata de conseguir un empleo en tecnología de la información en la India: "Ya no se trata de, 'Bueno, tengo que quedarme aquí', sino de '¿Tengo alguna oportunidad de quedarme aquí?'".

El año pasado, Infosys recibió 9,600 solicitudes del extranjero, incluso de China, Francia y Alemania, para pasantías de las cuales se aceptaron sólo 100. Le pregunté a una de las practicantes, Vicki Chen, una estudiante estadounidense de negocios, por qué había venido. "Todas las empresas están viniendo a la India, no veo por qué no debo seguirlas", afirmó. "Si es aquí donde se encuentra el centro de gravedad, habrá que chequearlo, para luego ser más valorizable".

Más interesante aún es ver cómo las empresas indias emplean las habilidades obtenidas a partir de la tercerización y las usan para desarrollar productos de bajo costo para el mercado indio de bajos ingresos -un programa de seguro médico para pobres de tan sólo $10 al año, un auto de $2,000, una laptop de $200, celulares súper baratos, un pasaje aéreo cómodo ($75 por un vuelo de ida de tres horas en la ruta Bangalore-Delhi)- que vende tickets para quioscos de Internet en estaciones de gas. Las empresas indias saben que si pueden generar dinero produciendo tecnología de bajo costo para los indios, ello les daría una plataforma increíble para luego hacer de estos productos algo global. (¿Se imagina la ganancia potencial si trabajaran en Occidente?). Eso es exactamente lo que China está haciendo.

En efecto, ahora entiendo por qué, cuando el primer ministro de China, Wen Jiabao, visitó la India por primera vez el pasado abril, no viajó a la capital, Nueva Delhi -siguiendo la pauta de los líderes extranjeros. Viajó directamente de Beijing a Bangalore -en un tour tecnológico- y luego siguió con Nueva Delhi.

Ningún presidente o vice presidente de Estados Unidos ha visitado Bangalore hasta el momento.


 

 
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