Tata
: La India hoy, mañana el mundo
(The Economist, 2 Abril 2005)
Tata, el imperio
líder de la industria privada de la India, está
pisando el acelerador con fuerza para alcanzar el rápido
crecimiento internacional
El reluciente prototipo
plateado de una todoterreno con desempeño dentro
y fuera del asfalto fue una de las estrellas del último
motor show en Ginebra. El hecho particularmente notable
fue que, en un lapso de dos años, será
parte de la producción no de Wolfsburg, Stuttgart,
Detroit o Tokio, sino de Pune, ubicada a dos horas de
Mumbai, la capital comercial de la India.
Hace cinco años
hubiera sido inconcebible que un vehículo manufacturado
en la India causara tal conmoción en un evento
internacional de ese tipo. En aquel entonces, la jugada
del grupo Tata para ingresar al mercado automotor hacía
ver el claro debilitamiento de su empresa bandera Telco
(ahora Tata Motors). Telco creció gracias a la
producción de camiones y componentes de ingeniería.
Su primer auto indígena, el pequeño Indica,
tuvo problemas de calidad y la participación
que pudo lograr en el creciente mercado interno de la
India no llegó ni a la mitad de lo que se esperaba.
Telco sufrió grandes pérdidas durante
el período 1998-99. Sin embargo, Ratan Tata,
presidente del conglomerado de 80 firmas que es la empresa
privada más grande de la India (su rendimiento
supera ligeramente al del grupo Reliance), se mantuvo
firme. Los autos son parte importante de su ambiciosa
visión para Tata. Siguiendo los pasos de sus
ancestros, pioneros de la industrialización de
la India (construcción de su primera planta de
laminación de acero y estaciones de energía
hidráulica), Tata quiere demostrar que la producción
de la India puede competir en el escenario mundial.
Ratan Tata es sobrino
de J.R.D. Tata, un industrialista líder de los
días del dominio británico y los años
de la subsiguiente autarquía socialista. Sucedió
a su tío en 1991 como presidente del holding
del grupo, cuando la India comenzaba a liberalizar su
economía. Tata era un imperio bastante extendido,
cuyas 300 firmas, muchas de ellas cotizadas, tomaron
cada una su propio rumbo. La participación que
los Tata poseían en ellas a través de
fideicomisos familiares casi siempre caía por
debajo del 5%. Tata decidió tomar las riendas
del grupo, logrando así incrementar su participación
y ganar suficiente influencia. Renunció a los
mercados atestados, como textiles y cemento, y le dio
forma a otras empresas. Pero su astuta movida hacia
los autos marcó un hito, a la vez que el grupo
se hacía temiblemente expansionista.
En el año 2000,
Tata invirtió $435 millones en la compra de Tetley
Tea, un negocio británico con una marca global
- la primera gran adquisición extranjera por
parte de una empresa india. La idea fue pasar de sólo
vender hojas de las plantaciones de té de Tata.
Otras adquisiciones internacionales de camiones, telecomunicaciones
y acero también representan una oportunidad mucho
mayor para Tata a fin de hacerse de un lugar fuera de
la India, tal como lo hace el floreciente negocio de
la TI. Las ventas del grupo en el exterior ya alcanzan
el 22%. Cuatro empresas del grupo son dirigidas por
estadounidenses y un británico, Alan Rosling
(antes en Jardine Matheson, una empresa de comerciantes
de Hong Kong) ostenta el cargo de director internacional
de la junta del holding.
Nada de esto habría
sido posible si la apuesta por los autos hubiera demostrado
ser un fracaso. Las pérdidas de Telco fueron
ocasionadas en parte por una severa fase de contracción
del mercado camionero. La respuesta de Tata fue reducir
un 40% de empleos y cortar por mitad el número
de proveedores hasta tener sólo 600. No fue una
tarea fácil de hacer en la India, considerando
sus rígidas leyes laborales. Después de
una lucha de 3 años, el Indica y su versión
más grande, el Indigo, empezaron a superar los
problemas iniciales y ahora representan aproximadamente
la cuarta parte de los mercados de vehículos
pequeños y medianos. Tata recuerda que en 1995,
cuando decidió ingresar al mercado de los autos
de paseo, pudo haber tomado la ruta usual con un joint
venture. Tanto Toyota como Volkswagen habían
tenido conversaciones con él. Actualmente el
productor líder de autos en la India es Maruti,
creado a partir de un joint venture entre el gobierno
y la japonesa Suzuki, que todavía posee un 54%.
En efecto, en los días remotos del proteccionismo,
Tata se ganó la vida fácilmente como el
socio local de sus pares Mercedes-Benz, IBM, CBS y Honeywell.
Tata sintió que era tiempo de crecer.
Hacia delante
Fue tras su sueño
de convertir a Tata Motors en la empresa bandera de
su imperio valorizado en $14 mil millones. Hoy en día
es el grupo comercial más grande en ventas y,
a sólo siete años de haber producido su
primer auto, logra un margen de utilidad neta antes
de impuestos de aproximadamente 10% - lo cual lo coloca
al nivel de las productoras líderes de autos
en volumen de Japón y Corea del Sur y por delante
de su principal rival nacional. Ahora se está
moviendo en Sudáfrica, fabricando autos para
exportarlos a Europa, y vendiendo algunos otros en Turquía
y Gran Bretaña (identificados como MG Rovers).
En la actualidad, las
firmas del grupo participan en ocho sectores. La participación
promedio de Tata en cada firma es de 25%, pero en sus
empresas bandera, tales como Tata Motors, Tata Steel
y Tata Consulting Services (TCS), representa un 65%
o más. El verano pasado Tata finalmente dejó
fluctuar un 14% de las acciones de TCS, una empresa
de TI creada por ingenieros de Tata en 1968, mucho antes
de oír hablar de los comerciantes de la tercerización
de Bangalore como Infosys y Wipro Technologies. La fluctuación
hizo valorizar a la empresa en $11 mil millones. Tata
obtuvo más de mil millones de dólares,
logrando que el grupo volviera a la cumbre de la industria
india.
No sólo el jugoso
24% de margen de utilidad de TCS hace atractivo al grupo.
El éxito del primer tramo de acciones que se
dejaron fluctuar ha estimulado a Tata a considerar próximas
cesiones de TCS para financiar otros nuevos riesgos.
Un primer paso, afirma, será lograr que las acciones
de TCS sean negociadas en Estados Unidos. El primer
uso del dinero el verano pasado fue destinado a pagar
la deuda contraída en Tata Sons, el holding del
grupo. Sin embargo, las ventas posteriores podrían
ser usadas para financiar el desarrollo de las empresas
de telecomunicaciones de Tata, VSNL (otrora monopolio
estatal para las telecomunicaciones internacionales)
y Tata Tele Services.
Tata posee la mayor
participación (46%) en VSNL, mientras que el
gobierno mantiene un 26%. La desregulación justo
después que Tata adquiriera su parte en el 2002
dejó a VSNL luchando contra un colapso de índices
y una serie de nuevos competidores. No obstante, el
valor de su inversión de $530 millones se elevó,
aún a pesar de la caída de las utilidades,
al tiempo que el mercado se centró en su potencial.
Las probabilidades también le han ganado terreno
a la realidad de los teléfonos celulares, sector
en el que Tata todavía se está recuperando
de un lento inicio. Así como la participación
en el mercado automotor, esta diversificación
está ocasionando problemas iniciales: la diferencia,
según lo comentó irónicamente un
director de Tata, es que el Indica fue una jugada de
$400 millones, pero ahora es más de diez veces
mayor.
Gracias al dinero obtenido
de la fluctuación de TCS, Tata debe invertir
$4 mil millones en la integración de los servicios
de VSNL y TCS para ofrecer a sus clientes globales no
sólo soluciones de software (por ejemplo, produce
un software de última tecnología que escribe
software), sino también entregarlas globalmente
vía redes seguras. Esto ha sido factible gracias
a que el pasado noviembre VSNL compró la antigua
red de cable submarina de fibra óptica AT&T
a Tyco, por sólo $130 millones, haciéndose
de un activo que a su dueño original le costaba
$3 mil millones desarrollar.
Las adquisiciones también
están ayudando a Tata Steel a crecer fuera de
la India. El pasado agosto Tata invirtió unos
$300 millones en la compra de NatSteel de Singapur.
La planta de Tata Steel en el nordeste de la India ya
es una de las más productivas del mundo, pero
su alcance se extenderá al enviar lingotes de
hierro y acero a las plantas de NatSteel para su enrollado
y finalización en varillas, barras y láminas
destinadas a los constructores y productores en aumento
de Asia Oriental.
Tata ha considerado
dejar fluctuar acciones en Tata Sons, pero su compleja
estructura de propiedad (los dos bloques de acciones
más representativas pertenecen a las beneficencias
de Tata controladas por él mismo, y el tercero
es de un viejo amigo de la familia) juega en contra
suya. Las empresas operativas cotizadas también
poseen acciones en el holding. Afortunadamente, TCS
está demostrando ser una gran fuente alternativa
de efectivo.
Ratan Tata se jubilará
en menos de tres años, a la edad de 70. Antes
de retirarse, desea lanzar un revolucionario "auto
de 1 lakh" - vendible a 100,000 rupias ($2,000).
Tata produciría la estructura externa por partes
y las vendería a empresas pequeñas que
crearían puestos de trabajo para ensamblar los
autos en talleres rurales. La idea es tener un "auto
del pueblo" hecho por el pueblo. "Cuando veo
cuatro o cinco miembros de una familia apiñados
en una pequeña motocicleta, siento la determinación
de ofrecer un auto familiar de bajo costo entre la motocicleta
y los modelos normales", afirma Tata, haciendo
de ésta su última jugada. Podría
continuar como asesor del proyecto después de
su jubilación.
No habrá
una sucesión incómoda una vez que se vaya.
Sólo existe un miembro de la familia Tata, Noel,
quien dirige una pequeña parte del grupo. Para
convertirse en un serio candidato, primero tendrá
que demostrar sus cualidades en un empleo de mayor envergadura.
Mientras tanto, no se ha pensado en él como uno
de los candidatos que Tata tiene en mente. Aunque eso
también es probable. Las batallas de sucesión
familiar han hundido al rival de Tata, el grupo Reliance,
desde la muerte de su fundador.

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